miércoles, 29 de junio de 2011

EL FINAL DE MIS DESEOS

Froté con todas mis fuerzas con la manga de la chaqueta. La lámpara empezó a brillar con una luz inexplicable y al caerse de mis manos brotó de ella una nube de humo denso de la que apareció un genio. Me concedió tres deseos y en pocos segundos obtuve lo que más anhelaba en el mundo. Todo lo que siempre había querido y nunca había podido tener se hizo realidad de golpe. En ese momento comprendí que, en realidad, los genios son los enemigos de los deseos.

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