miércoles, 1 de junio de 2011

LA LLAMADA

Si yo me muriese ahora, dentro de veinte años, cuando ya no te acuerdes de mí, quizá te equivocarías buscando en tu agenda el número de alguien que se llame como yo. Marcarías y mi teléfono sonaría en mi tumba un sábado por las noche, dándole un susto de muerte al vigilante del cementerio.

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